Y así, sin darse apenas cuenta llegó septiembre. Se despidió de aquel verano que sin saberlo aún, se convertiría en uno de los que marcarían su vida. Le dijo adiós a ese verano en el que no habían pasado grandes cosas pero que había marcado la diferencia. En silencio, sin molestar, se sentó a contemplar como volvían todos al trabajo sin poder evitar sonreír. Septiembre le emocionaba.

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