Qué difícil es romper con alguien. No me refiero a esa conversación con la que pones fin a una relación, sino a todo lo que viene después.
Cuando empezaste con esa persona
todo era bonito, le agregas rápidamente a Twitter, Facebook, Instagram, Tuenti
en su época, toda red social es poca para estar unido a esa persona. Cada cosa
que hacéis juntos la publicas, subes fotos a todas horas y las acompañas de
frases que hacen referencia a la eternidad. Te convences a ti mismo que ya has
madurado, que has aprendido de todas tus relaciones pasadas y que los errores que
cometiste en su día no volverán a suceder.
A quién queremos engañar, por
mucho que digamos ahora sí va a funcionar, que no hasta la muerte pero si por
muchos años, el hechizo se vuelve a romper, el mundo deja de ser rosa y como en
las películas de Disney aparecen las canciones lentas, días grises, la lluvia y
hasta rayos y truenos. Pero ay si el único problema fuera la lluvia: todos
sabemos que de los días de lluvia se pueden sacar momentos bonitos – esa
declaración de amor de Mr Darcy a Elizabeth, la boda de Tim y Mary en About Time, el momento escalera de
incendios de Edward ‘rescatando’ a Vivian en Pretty Woman, que no hay lluvia
pero ha llovido y el efecto es el mismo – y los besos, ay los besos, los
mejores besos se han dado bajo la lluvia, sino que se lo digan a Noah y Allie
en El Diario de Noah, a Peter y Mary
Jane en Spiderman, a Holly y Paul en Desayuno Con Diamantes o a Jo y
Friedrich en Mujercitas.
Pero la lluvia no puede arreglar
esas rupturas en las que hay más gente implicada, no terceras personas, más
bien relaciones que no son solo de dos, que afectan a más personas, en las que
hay familias enteras implicadas. Que en el fondo y pese a que no lo vieras
venir era algo forzado.
Según se acerca la ruptura,
porque la ves venir, quiero decir el ‘tenemos que hablar’ nunca se refiere al
lugar de destino de las próximas vacaciones, dos dudas abordan tu cabeza ¿qué
hago con las fotos?, y ¿seguimos siendo amigos en Facebook? Son dos dudas
totalmente razonables, tienes un millón de fotos, bueno unas cuantas, con esa
persona y al igual que antes te gustaba verlas ahora te causan cierto desagrado
y lo mismo ocurre con sus tweets, o ahora según la RAE tuits, que siempre te
resultaron un poco insoportables pero ahora son mortales.
Y es que necesitamos un manual
de instrucciones para las redes sociales después de una ruptura. Sabemos que los hermanos de nuestros amigos son intocables y los ex de las amigas están prohibidos
pero, y los like en Instagram. Esa gente que tienes en familia o mejores amigos en Facebook, deberían desaparecer según se pronuncia con rever y eco ‘tenemos que hablar’, pero no deseleccionas esa opción, y no es por ti que vivirías más tranquila sin ver las actualizaciones que llenan tu tablón de corazones, arco iris y purpurina siendo en realidad rimas de canciones de verano, si no que no lo haces por todas esas otras personas a las que vuestra relación afectaba.
pero, y los like en Instagram. Esa gente que tienes en familia o mejores amigos en Facebook, deberían desaparecer según se pronuncia con rever y eco ‘tenemos que hablar’, pero no deseleccionas esa opción, y no es por ti que vivirías más tranquila sin ver las actualizaciones que llenan tu tablón de corazones, arco iris y purpurina siendo en realidad rimas de canciones de verano, si no que no lo haces por todas esas otras personas a las que vuestra relación afectaba.
En Tuenti la vida es más fácil. Hace
942 días pusiste como estado El momento
de cerrar Tuenti se está acercando, aún no lo has hecho porque te da pena
perder las fotos de los tres primeros años de carrera y una pereza infinita ir guardando una a una las fotos; el perfil sigue estando
ahí en una versión actualizada de Tuenti la cual no sabes utilizar, con
personas con las que rompiste hace tiempo pero a las que no tienes que borrar porque con Tuenti también terminaste.
Frente a ese café de ruptura en
un sitio que no te gusta especialmente para no marcar la cafetería de por vida
tras el típico ‘vemos las cosas diferentes’ debería ir algo así como ‘ah, y voy
a dejar de seguirte en Instagram, Facebook y Twitter, no es personal,
simplemente que no me interesas mucho’, así la vida sería más fácil. Porque las
comillas del “me gusta” en Instagram (gran paso asumir que muchos de los likes
son forzados), la opción de silenciar en Facebook o la mítica mentira de ‘es
una canción’ no son suficientes, esa persona sigue estando ahí y no solo ella,
sus frases profundas aparentemente cargadas de sentimientos también.

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